En Londres, una efusiva belieber aprovechó el descuido del equipo de seguridad de Justin Bieber para darle un gran beso en la mejilla.
Todo fue tan rápido, que el ídolo juvenil se quedó sorprendido ante la pasión de la fánatica. Él estaba desprevenido, pues se cuidana de los paparazzi londinenses.
Pasada la anécdota, Justin subió a su vehículo, pero los flashes de las cámaras fotográficas plasmaron la escena.
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